Opinión

Mi historia sobre el K-Pop y la depresión

Ya han pasado 4 meses desde que empezamos a conocernos a través de Hana, Dul, Talk! Es por eso que hoy quiero escribir el que sin duda es mi blog más personal hasta el momento, espero que ustedes se lleguen a sentir identificados con algunas de mis experiencias durante los 8 años que llevo como seguidora de la Ola Coreana.

El 2010 fue el año en el que conocí el pop coreano. Durante las vacaciones de mitad de año, una conocida seguidora del anime me mostró dos vídeos, uno de ellos era Gee de SNSD y el otro Haru, Haru de Big Bang, en su momento captaron mi atención por venir de una cultura muy ajena a la mía, sin embargo, no trascendió en mi lista de reproducción diaria. A finales de ese año y gracias al drama Playful Kiss, el K-Pop de la mano de SS501 llegó a mi vida con fuerza y desde entonces no se ha ido.

¿Pero qué hizo que esta cultura llegara a ser parte fundamental de mi vida personal y profesional?

Una obsesión que me permitía escapar

En el 2011, a mis 20 años fui diagnosticada con depresión. Según Mental Health America (MHA), la depresión clínica es una enfermedad grave que nos afecta física y mentalmente en nuestro modo de sentir y de pensar. Puede causarnos ansiedad, pérdida del sueño, del apetito, y falta de interés o placer en realizar diferentes actividades.  En ese entonces, tenía muy pocos amigos a los cuales alejaba, y mientras estaba en casa me dedicaba a navegar en internet ¿Recuerdan que les dije que el año anterior había conocido el K-Pop? Resulta que Hallyu trajo consigo una variedad inmensa de productos culturales a consumir. Pasaba todo mi tiempo libre, viendo dramas, programas de variedad, conciertos, películas y documentales. En resumen, todo lo producido en corea que me permitiera sumergirme y escapar de mi realidad.

A mediados de ese año, conocí a Yola, la persona que meses después crearía la comunidad de seguidores de Hallyu en mi ciudad, esto significó un cambio sustancial, ya que no solo tendría que interactuar en línea, si no de manera presencial con aquellas personas que al igual que yo disfrutaban de Hallyu.  Mientras recibía asesoría profesional para tratar mi depresión, empecé a conocer a diversos jóvenes de mi edad, con gustos parecidos a los míos y con una energía que lograba mantenerme feliz, aunque fuera durante los momentos en que duraban los eventos de la comunidad.

Primer gran paso: Empecé a salir de casa

El K-Pop como terapia

Desde hace varios años se viene estudiando la influencia que tiene la música en tratamientos de enfermedades como la depresión, la ansiedad y el alzhéimer. Fui muy afortunada por conocer la generación del K-Pop que más calidad impregnaba a sus letras. Melodías alegres y letras positivas invadieron mis listas de reproducción siendo un gran complemento al tratamiento profesional que estaba recibiendo.

 “Cuando me siento temeroso, sostengo mi cabeza en alto y silbo una tonada alegre, para que nadie sospeche que tengo miedo… Y cada vez, la felicidad de la tonada me convence que no tengo miedo”. letra de Rogers y Hammerstein

Todo empezó a ir mejor en mi vida, ahora tenía amigos que, si bien conocí gracias a Hallyu, se convirtieron en personas fundamentales para mí, con quienes podía incluso hablar de mi depresión. Fue entonces cuando empecé a tener una relación sana con la Ola Coreana. Ya no era mi escape, ahora era una pasión saludable y el K-Pop la banda sonora de mi vida.

Paso dos: Tonadas que me hacían feliz.

Convirtiendo mi pasión en mi profesión

Con un estilo de vida mas sana, practicando deporte, con un divertido grupo de amigas, asistiendo a mis citas con el psicólogo y con el gran conocimiento que me dejó mi época obsesiva con Hallyu, llegó la idea en el 2013 (una vez mas de la mano de Yola) de crear en la emisora de nuestra universidad un programa dedicado al K-Pop y la cultura coreana. Aunque en principio fui muy escéptica sobre la acogida que tendría el programa, dediqué 4 años de mi vida a sacarlo adelante, investigando, haciendo entrevistas, leyendo y sobre todo disfrutando del mercado cultural coreano.

En el año 2015 con muchas inseguridades decidí participar en el concurso mundial de ensayos sobre Hallyu organizado por World Association for Hallyu Studies, allí con un ensayo titulado “Tsunami In The Caribbean” obtuve el segundo lugar del concurso y por primera vez me di cuenta que Hallyu se había convertido en mi objeto de estudio, mas allá de ser mi pasatiempo.

En el 2017 llegó la oportunidad de convertirme en reportera honoraria para Korea.net, página oficial cultural del gobierno de Corea, experiencia que me ha permitido conocer reporteros a nivel mundial, y por supuesto aumentar mi conocimiento acerca de la cultura de este país.

Paso tres: confiar en mi y en mis sueños

Por si se lo preguntan, el fantasma de la depresión aun me atemoriza cuando estoy estresada, frustrada, ansiosa o triste, me da miedo que se extiendan estos estados de ánimo por mucho tiempo y que le den paso a la depresión. Sin embargo, son mas de 4 años los que he pasado sin ninguna de crisis.

Para muchos, Hallyu es un gusto de adolescentes fanáticas que por moda empiezan a seguir a una industrial superficial y capitalista. Y sí, puede que en muchos casos tengan razón. Pero para mí Hallyu fue el final y el principio de una de las mejores etapas de mi vida, que me ayudaron al final a definirme como persona y profesional.

 

Kevelyn Ravelo Sarabia

hanadultalk@gmail.com

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