Thriller

El misterioso caso de los niños rana

El 26 de marzo de 1991 fue un día feriado en Corea del Sur, y por motivo de las primeras elecciones regionales las escuelas en Daegu estaban cerradas y las personas no asistieron a sus trabajos. Siendo las ocho de la mañana, un grupo de seis niños conformado por U Cheol Won (13), Jo Ho Yeon (12), Kim Yeong Gyu (11), Park Chan In (10), Kim Jong Sik (9) y Kim Tae Ryong, estaban jugando cerca de la casa de Jo Ho Yeon, pero el momento fue interrumpido cuando uno de los inquilinos les dijo que fueran a jugar a otro sitio porque estaban haciendo mucho ruido.

Actualmente en Corea, el entretenimiento de los chicos suele ser en las salas de juegos o en su casa con su PC, pero en esa época divertirse era sinónimo de ir al parque o a las montañas; así que el grupo de niños decidió ir a cazar huevos de salamandra en una montaña cercana llamada Waryong (와룡산). El grupo entero, salvo Kim Tae Ryong –quien decidió ir a casa a desayunar y cumplir las advertencias de su madre de no alejarse demasiado– se encontraron con Mu Yeon –hermano de Ho Yeon– quien estaba en su bicicleta y fue advertido de la aventura del grupo, mientras emprendían el viaje del que nunca regresarían.

Daegu está rodeada de montañas, y en el extremo oeste de la ciudad, el área de Song So se encuentra frente a la montaña Waryong. La montaña no es tan alta o escarpada como Apsan o la impresionante montaña Pal Gong y se supone que se asemeja a un dragón supino, del cual toma su nombre. Sin embargo, si se toma un giro equivocado, lo que básicamente significa desviarse del camino, es fácil perderse temporalmente en el denso bosque, principalmente lleno de pinos y maleza, que enmascaran la inclinación de la montaña.

Cuando dieron las seis de la tarde, los padres que ya estaban preocupados y presentían que algo malo había ocurrido decidieron buscarlos, pero no tuvieron éxito, por lo que faltando diez minutos para las ocho dieron aviso a la policía quienes sospechaban que el grupo de niños se habían perdido en la montaña. El caso rápidamente tomó impulso y llegó al presidente, Roh Tae Woo, quien reclutó a miles de policías y militares para ayudar en la búsqueda, quienes barrieron cada perímetro de la montaña, pero hasta las tres de la madrugada no encontraron absolutamente nada.

A la mañana siguiente la noticia estaba en todos los tabloides, un grupo de cinco niños habían desaparecido al tiempo, algo que nunca se había visto en Corea del Sur, y con cada noticia vinieron inmersas muchas teorías. La primera decía que habían sido secuestrados, ya que durante la época era un negocio secuestrar niños y luego obligarlos a mendigar en la calle; la segunda teoría hablaba sobre ser raptados por espías de Corea del Norte; una tercera mencionaba a extraterrestres; y una cuarta decía que los niños habían muerto a manos de un leproso, debido al mito coreano que atribuye al hígado de los niños, la cura para la lepra.

Se generaron millones de volantes y se ofreció una recompensa a cualquiera que pudiera llevar a las autoridades a los niños perdidos. Adicionalmente; cartones de leche, vallas publicitarias, tarjetas telefónicas, envoltorios de dulces, caricaturas y periódicos, todos tenían imágenes impresas de los niños con el nombre de “Frog Boys” o “Niños Rana”, como se conocerían. Aunque es cierto que los niños fueron a cazar huevos de salamandra, el nombre del caso fue evolucionando hasta hacerlo más llamativo, y finalmente recibió el nombre de los niños rana. Eventualmente hay algunas personas que creen que los niños se fueron a cazar ranitas, en lugar de huevos de salamandra.

En 1992 se estrenó la película “Frog Boys”. Tan solo un año después de su desaparición, se mantenía la esperanza y se creía que los chicos solo estaban viviendo una aventura y habían escapado de casa, así que la película tenía el objetivo de instarlos a volver a casa; pero los meses se convirtieron en años, y los años no traían respuestas, hasta que el 26 de septiembre de 2002, un hombre que estaba haciendo senderismo mientras recogía  bellotas a lo largo de la ladera de la montaña, descubrió en un hueco poco profundo un surtido de huesos pequeños parecidos a los humanos y esparcidos a lo largo varias piezas de ropa para niños, revelando así una de las escenas del crimen más infames de Corea del Sur. Los huesos encontrados pertenecían a los niños perdidos. El hombre, que logró permanecer en el anonimato hasta el día de hoy, llamó y reportó el crimen a las autoridades lo antes posible. Más tarde ese mismo día, la montaña estaría repleta de investigadores en un esfuerzo por recopilar cualquier evidencia que aún pudiera encontrarse allí.

El sitio solía estar dentro de las instalaciones del campo de tiro de la división de infantería número 50 del ejército de ROK, que se trasladó a una ciudad cercana en 1994. Sobre todo, era un lugar que ya había sido minuciosamente investigado cuando los niños desaparecieron. El lugar estaba lleno de casquillos de bala, y la gente del pueblo declaró que los niños de la zona caminaban por el monte Waryong a menudo para recoger los casquillos. Naturalmente, la gente sospechaba que los niños murieron a causa de balas perdidas y los militares los encubrieron.

Cuando se descubrieron los cadáveres, los cuerpos de los niños estaban cubiertos con sus propias ropas, y uno de ellos tenía sus mangas atadas en un nudo que se suele utilizar en entornos industriales, debido a esto la policía dedujo los episodios de hipotermia que presentaron, y el resultado de su investigación afirmaba que los niños habían muerto de hipotermia, pero muchos de los que siguieron el caso –en especial las familias– se negaron a creer esto e insistieron en una autopsia independiente, además se quejaron fieramente porque la policía no tuvo la más mínima precaución con la escena del crimen, desterraron los cuerpos con pico y pala y no inspeccionaron bien el sitio, además que no contaban con las herramientas forenses necesarias para el procedimiento. Los especialistas dijeron que los nudos que se utilizaron denotaban un comportamiento irrazonable visto en pacientes con hipotermia.

Las personas creían firmemente que era casi imposible que los niños se hubiesen extraviado ya que conocían perfectamente el terreno –sobre todo en el área donde fueron encontrados los cuerpos–. Incluso, un programa de televisión coreano realizó un experimento (poco ético a mi parecer) que consistía en llevar a un grupo de niños al oscurecer hasta el sitio donde fueron encontrados los restos y dejarlos solos para que salieran de la montaña. Y como resultado los niños regresaron a su casa, sanos, salvos y sin miedo alguno. Cabe aclarar además que desde el lugar en el que fueron encontrados los niños, se podían escuchar los ruidos de la carretera, así que ellos pudieron haberse guiado por el sonido en caso de estar pedidos.

Después de la segunda investigación, se llegó a la conclusión de que los niños rana habían sido asesinados, varios de ellos sufrieron lesiones graves en la cabeza, ya sea por un traumatismo contundente o por un arma de fuego. Dentro de sus cráneos había crecido moho, lo que era un indicio que los cuerpos habían sido enterrados y que luego de los años por las lluvias, habían salido a la intemperie.  El cráneo de uno de los niños tenía 2 agujeros de bala (provenientes de una escopeta, lo que resulta curioso ya que cualquier arma en general son de difícil acceso en Corea y el ejército de ROK no cuenta con escopetas en su arsenal. Así que esta persona debía tener una licencia para portar el arma, o bien lo hacía de forma ilegal), los otros tenían marcas de una herramienta desconocida grabada en varias partes de sus cráneos. Los expertos también creen que la herramienta utilizada para aplastar la cabeza de los niños estaba vinculada a la profesión del asesino. Esta pieza de evidencia, junto con el nudo que se usó para ocultar el cuerpo de los niños, reduce la posible ocupación del sospechoso como un mecánico. Y según un psicólogo forense, el perpetrador es quizá una persona soltera que no fue acusado anteriormente por otro delito.

La escuela masculina, Song So Elementary, continúa celebrando el aniversario de su asesinato con una ceremonia solemne. En febrero de 2011, se estrenó la película Children, en la que se relatan los eventos en torno a los niños rana, que ahora tendrían entre 41 y 37 años.

La Ley de limitaciones de Corea del Sur establecía que la prescripción de todos los delitos se cumplía a los 15 años, causando que –legalmente- aquellos delitos con una antigüedad superior a 15 años no se pudieran seguir investigando, ni adelantar un juicio en contra de un sospechoso. Debido a esto, el 26 de marzo de 2006, el caso de los niños rana prescribió, generando que su familia y todas aquellas personas que siguieron el caso esperando justicia, perdieran la esperanza. No obstante, todo cambió en el año 2015, cuando el plazo de limitaciones para los delitos se extendió a 25 años, lo que significaba que si salían a la luz nuevas pruebas (de este u otros delitos), los responsables del crimen podían ser acusados dentro del término.

Ahora, los restos de estos niños fueron encontrados y sus familiares tuvieron la oportunidad de despedirlos por medio de una ceremonia y un funeral digno que se celebró dos años después de hallarlos (2004), muchos ciudadanos fueron a presentar sus respetos y a orar por el descanso de esos niños que mantuvieron en vilo a la sociedad por 11 años. Sin embargo, no se ha hecho justicia. Extender el término legal no fue suficiente, porque hoy 28 años después no se ha encontrado al responsable de sus muertes, ni siquiera se ha podido determinar cuál es el arma que les causó el golpe contundente en la cabeza (razón por la que sus cráneos fueron donados al laboratorio de investigación forense de una universidad) y no hay pistas que dirijan el caso hasta la verdad, y lo peor es que de encontrarlas ya no pueden hacer nada, porque el 26 de marzo de 2016 el caso de los niños rana, finalmente prescribió.

 Leydi Botía Martínez

hanadultalk@gmail.com

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