K-Pop Opinión

Me despido del K-Pop

Después de las últimas noticias que han agitado el mundo del entretenimiento surcoreano, no queda otra opción que despedirse del K-Pop. En artículos anteriores, hemos dejado claro nuestra posición frente a este tema, pedimos justicia para las víctimas y esperamos tal como se argumentó en el artículo: ¿Por qué ni tú ni yo deberíamos creer en Seungri y los J4? que las fans dejen de apoyar a estos idols, así que hoy quiero argumentar por qué estoy de acuerdo en que este debe ser el adiós para el pop coreano.

Hace 9 años era imposible que temas como estos salieran a la luz en una industria tan blindada como lo era el K-pop. Lo “peores” rumores que se encontraban en los populares blogs de chismes, tenían que ver con relaciones amorosas entre idols y alguno que otro supuesto aborto de una idol femenina. Sin embargo el reciente escándalo por Molka, a pesar del asco y rechazo que me produce, no deja de causarme felicidad de que por fin casos como estos salgan a la opinión pública, radicando allí la importancia de que se impartan penas ejemplares que sienten precedentes y eviten la repetición de estos delitos por parte de miembros de la industria; aún mas si tenemos en cuenta lo mucho que repercute esta en la sociedad surcoreana. Pero también me hace pensar en qué otras situaciones (pasadas y actuales) siguen escondidas bajo el  gran poder de las empresas de entretenimiento.

Desde que empecé a “madurar” como fan, no he parado de debatir con mis amigas, lo cuidadosas que debemos ser a la hora de asegurar conocer a un Idol. Creo que todos sabemos que la industria del K-pop ejerce un fuerte control sobre todos los aspectos de la vida del Idol y esto incluye su personalidad. El hecho de que cada vez los muestren mas “naturales” y menos forzados a manejar conceptos, dista mucho de significar que ya se nos presentan tal cual como son delante de las cámaras. Sin ir muy lejos, hace meses la youtuber mexicana Yuya, lloró ante las cámaras mientras mostraba su frustración luego de ser entrevistada durante su visita a Corea del Sur, ella cuenta que fue interrumpida en distintas ocasiones y obligada a cambiar sus respuestas por algunas que fueran mas “acorde” con ella. Ahora pensemos una vez más en los idols nacionales sobre los que tienen más influencia y control. Así que si debemos sacar otro aspecto positivo del escándalo, es que nos recuerda una vez mas que no conocemos a las personas detrás de los artistas y que por eso debemos ser cuidadosos del manejo que le demos a nuestro fanatismo.

Ahora, a lo que vinimos, sí, es hora de despedirse del K-Pop, pero de ese K-pop que habíamos conocido hasta ahora. El caso de los chicos flores teniendo un chat misógino de molka, debe servir como antesala para reestructuraciones que nosotros como seguidores debemos exigirle a la industria y a nuestro fandom. Debemos exigir además de mejores condiciones laborales para nuestros artistas, que estos sean seres integrales que nos motiven a seguir siendo sus seguidoras. Durante años he leído innumerables veces a fans occidentales tratar de exagerados a los seguidores coreanos, sin embargo, es justo estas exigencias que debemos empezar a adoptar si queremos ser fan de un género del que antes presumíamos por ser “diferente”.

En el artículo: ¿qué espero de mi idol?, cierro diciendo que a pesar de que demandamos idols mas reales “incluso las debilidades que queremos ver están aún más idealizadas.  Los queremos ver cada vez mas libres, pero sin noviazgos; mostrando que son académicos, pero sin dar su opinión sobre la crisis política entre Corea y sus vecinos; queremos que sean adolescentes normales, pero que no digan groserías; deben transgredir las etiquetas de género, pero no ser gay; y sobre todo:  queremos poder sentirnos identificados, pero principalmente queremos que sean y hagan todo lo que nosotros no”. Sin embargo a través del articulo también resalto cómo lo que seguimos y defendemos terminan siendo un referente de lo que somos y que es justo por esto, que debemos empezar a ser críticos con todo lo que consumimos.

Digamos adiós al viejo K-Pop mientras nos preparamos para construir una nueva generación, no solo de idols si no también de fans. Aprendamos a ser consciente de la industria que consumimos y aportemos desde nuestro fandom mejores demandas a la industria que puedan repercutir a que idols integrales, puedan llegar a cumplir sus sueños y reemplazar así a aquellos que han usado sus privilegios y condición de poder para violentar a otros.

Kevelyn Ravelo Sarabia

hanadultalk@gmail.com

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