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CRÍMENES PERFECTOS: EL ASESINO SERIAL DE HWASEONG

 

Era 1991 y la ciudad rural de Hwaseong en la provincia de Gyeonggi se oscurecía de a poco desde 1986, y esta vez con la noticia de una nueva víctima; al igual que las anteriores se trataba de una mujer, Kwon Soon Sang tenía 69 años y fue violada, golpeada y finalmente estrangulada con su propia ropa.

La inseguridad de los ciudadanos era palpable y mientras la policía se esforzaba por encontrar a un asesino serial con un claro modus operandi, este se las arregló para nunca ser descubierto. Un total de 21.280 hombres fueron identificados y señalados como sospechosos, pero pese a saber que se trataba de un coreano entre sus 20 y 30 años, de aproximadamente 1,65 a 1,75 metros de altura y tipo de sangre AB+, fue un trabajo imposible para los agentes de policía que invirtieron más de 15 años en encontrarlo.

Estudiando el perfil se puede sugerir que el homicida era o es un psicópata, presenta los rasgos de un asesino serial sin remordimientos, el cual les quitó la vida a cuatro mujeres en el transcurso de tres meses y no esperó años, ni siquiera meses de intervalos entre ellos.  Usó un cuchillo para amenazar a sus víctimas (pese a no usarlo en sus cuerpos) y pudo haberse suicidado justo después de cometer su último asesinato o esto es lo que creen quienes han estudiado el caso. Por lo general, se dirigía a un tipo físico específico, en lugar de a un determinado grupo demográfico. De la misma manera, también mostraba rasgos de un delincuente organizado como de uno desorganizado, dejó a una sobreviviente, no usaba un arma homicida y tenía suficiente presencia mental para atacar a sus víctimas en lugares aislados y oscuros y, sobre todo, se ha salido con la suya.

El homicida era un narcisista que ansiaba la atención y trataba de darse a conocer burlándose de la policía. Hizo esto siendo el primer asesino en serie en Corea del Sur en tener un modus operandi realmente identificable. Su MO indicaría un fondo militar, servicios potencialmente especializados. Esto sería la Armada o el Ejército.

Fueron pocos testigos de este criminal, pero lo que se puede rescatar o identificar es que él solía vestir cierto tipo de ropa cada mes, aunque siempre era de color negro, solía llevar lo que se identificó como una capucha o una gorra de béisbol negra (o al menos durante la década de los 90). Sus ataques eran dirigidos a mujeres entre catorce y setenta y un años que se encontraban solas, en lugares alejados y oscuros durante noches lluviosas, además antes de cada homicidio llamaba a la radio local y pedía reproducir la misma canción. La policía cree que la canción podría reflejar un recuerdo de la infancia, podría recordarle un evento feliz que experimentó, en contraste con una infancia muy pobre e infeliz. La razón de llamar y pedir esa canción antes de matar, comprobaba que sus crímenes no eran por impulso, sino 100% predeterminados.

En las primeras horas de la mañana del 15 de septiembre de 1986, el cuerpo de Lee Wan Im de 71 años, fue encontrado en los campos de arroz cercanos a su casa, su cuerpo presentaba signos de tortura, violación y estrangulamiento, mientras fue atada con su propia ropa. Este sería el primer caso que se conocería del asesino serial más buscado de corea del sur y que fue comparado con el reconocido asesino del zodiaco. Y al ser tan mediático, consiguió que muchas personas se preguntaran por qué se detuvo, qué lo llevó a parar la serie de homicidios contra mujeres, si se podría decir que sus crímenes fueron perfectamente desarrollados.

Podría haber numerosas explicaciones, pero según el estudio realizado y la calificación de psicópata dada al asesino, su emoción de matar y violar lo estaba empujando a tal extensión de crueldad, que hace muy poco probable que se detuviera solo. Las personas con tales personalidades deformadas no suelen detenerse, así que es muy probable que esté muerto.

Pero hay otras explicaciones que son igualmente posibles, pero más preocupantes, por ejemplo, existe una teoría que dice que él fue internado en un hospital psiquiátrico después de 1991, lo que nos lleva a la conclusión que puede ser liberado cualquier día. Otra teoría expone que emigró de Corea del Sur después del 91, lo que podría significar que sí volvió a matar, pero en un lugar o país diferente. Otros creen que después del décimo asesinato, algo cambió en su vida y ya no necesitaba la emoción de cazar mujeres (aunque esta es la más improbable de todas). Algunos suponen que él era un psicópata que planeaba los asesinatos, y que debido a que la investigación de la policía se estaba acercando a él y con el fortalecimiento de las pruebas de ADN, temió ser descubierto y dejó de matar. No obstante son muchos los que creen que luego de detenerse pudo retomar su actividad criminal en el 2006, luego que la ley de prescripción de delitos en corea se redujera a 15 años y el último de sus crímenes no pudiera ser castigado.

Esta última teoría se fundamenta en el hecho que el 9 de enero de 2007, una mujer fue reportada como desaparecida en la ciudad de Hwaseong, provincia de Gyeonggi, llamando la atención de los ciudadanos al recordar al asesino serial de los 80. Sobre todo porque el 14 de diciembre del 2006, tan solo 1 mes antes, una mujer identificada como Bae de 46 años, que trabajaba como anfitriona en un bar de karaoke, desapareció después de hacer su última llamada desde su teléfono celular cerca de la estación Geumjeong en la ciudad de Gunpo a las 4am.

La policía dice que los teléfonos móviles de las dos mujeres estaban apagados en lugares cercanos entre sí. Una mujer identificada como Park de 52 años y que trabajaba como bibliotecaria desapareció después de dejar su oficina a las 5:30 p.m. Todas desaparecieron a unos 10km del área donde se produjeron los 10 asesinatos en serie entre 1986 y 1991 y de una estudiante universitaria que fue asesinada en octubre de 2004.

En los intentos por resolver el caso, el mayor número de policías en la historia fue enviado. Cerca de 2.05 millones de oficiales se ocuparon del caso anualmente. El número combinado de sospechosos y testigos asciende a 21,280 personas como mencioné antes. Además, se tomaron las huellas dactilares a 40,116 individuos, y se analizaron 570 muestras de ADN y 180 muestras de cabello. El volumen de registros de investigación asciende a cinco gabinetes. La policía y los fiscales decidieron mantener los registros permanentes a diferencia de otros casos cuyos registros se desechan un año después del final del estatuto de limitación. La decisión es encontrar la verdad incluso después del límite de 15 años, dada su importancia y el considerable interés público.

La serie de homicidios generó la carrera de un sistema de inspección científica. El análisis de los neutrones en el cabello se adoptó por primera vez en el octavo caso, y la policía pidió a los especialistas japoneses que descifraran el código del ADN del criminal del noveno y décimo asesinato, que fue la primera inspección de Corea relacionada con el ADN.

Actualmente, los detectives de homicidios en la oficina de policía de Hwaseong verifican las llamadas relacionadas de vez en cuando. La película de 2003, “Memorias del asesinato”, escrita y dirigida por Bong Joon Ho, atrajo a cinco millones de espectadores, generando un indicador del gran interés público en el asesino serial de Hwaseong, que aún después de 33 años, no se ha descubierto.

Leydi Botía Martínez
Hanadultalk@gmail.com

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