Semana de Asia Sociedad

Joshi Kosei: La explotación sexual escondida tras uniforme de colegio

Para nadie es un secreto la gran influencia que obtuvo en sus inicios el K-Pop de las bandas pop japonesas, por lo que varios elementos del pop coreano actual, guardan relación con el género japonés. Un ejemplo de lo anterior es el manejo de conceptos colegiales especialmente en grupos femeninos, sin embargo, este concepto está lejos de ser inocente y en japón representa una grave problemática social, ya que muchas estudiantes terminan envueltas en redes de explotación sexual debido a la gran demanda que tienen las “colegialas” en las calles rojas de japón.

La prostitución es ilegal en japón desde los años cincuenta, aunque la definición de prostitución contempla solo el contacto con genitales. Este limitado concepto propicia la existencia de todo tipo de negocios sexuales que se camuflan tras las llamadas Enjo kōsai, que traduce literalmente como asistencia o compañía, y hace referencia a las citas por compensación. Es así como nacen los negocios de chicas de compañía entre las que se destacan las Joshi Kosei, que traduce “chica de secundaria” y donde lastimosamente sus protagonistas son estudiantes reales menores de edad. Muchos atribuyen esta fascinación por las chicas jóvenes y en uniforme, a los ideales impuestos por el manga y la pornografía.

A pesar de que desde los años 90 hay leyes acerca de la prostitución con menores, la práctica de Enjo Kōsai no ha sido regulada de manera específica, y por sus características no entra en la definición legal de prostitución a no ser que paguen expresamente por tener relaciones sexuales con sus genitales. Por otro lado la edad para que una mujer pueda tener relaciones sexuales en japón de forma consentida es desde los 13 años a 18 años, dependiente la provincia, por lo que en su mayoría este tipo de practica no genera ninguna acusación de violación a menores.

VICE News realizó un reportaje titulado Schoolgirls for Sale in Japan, en donde hace un recorrido por varias de estas concurridas calles en Tokio, donde se ven jóvenes en uniformes ofreciendo sus servicios, que consisten en caminatas, charlas, adivinación o un simple te. En el reportaje logran entrevistar a una de estas jóvenes quien confiesa que aunque en el principio todo parece inocente, con el tiempo empiezan a aparecer todo tipo de propuestas que van desde dejarse tocar los senos, “hacer llegar” a su cliente por dinero extra, hasta llegar a tener relaciones sexuales con ellos, todo esto sin siquiera haber cumplido los 18 años.

Otro de los entrevistados por Vice fue el periodista Jake Adelstein quien ha seguido de cerca esta problemática y asegura que una de las causas de esta práctica se debe a que en japón:

 “La vida y las oportunidades para las mujeres son muy malas, es una cosa difícil de detener, esta sociedad es una de las más misóginas y sexistas de un país desarrollado en el mundo, no quisiera ser una mujer aquí “

Por lo que muchas chicas, con problemas familiares y  sin esperanzas de un futuro con oportunidades, son fácilmente tentadas a un negocio, donde simplemente “ofrecen compañía”.

Y es que para la mayoría de expertos, como la defensora de derechos humanos Unano Nito, entrevistada también en el reportaje, la solución no está en que el gobierno siga oprimiendo a las chicas “hasta que los adultos que compran y venden no desaparezca seguirán tentando a las chicas con palabras engañosas”  y es que cabe resaltar que detrás de estas chicas hay toda una red de hombres adultos quienes las engañan, venden y se aseguran de que sigan en el negocio.

“Japón ha firmado la declaración Universal de los derechos humanos y es un miembro de la ONU y ha aceptado el protocolo de Palermo contra la trata de personas…no creo que estemos imponiendo nuestros valores puritanos a japón, solo estamos diciendo: ¿Realmente creen en lo que dicen?” Jake Adelstein

La gran barrera que tienen este tipo de problemáticas es que son poderosas redes internacionales que mueven millones de dólares al año y tienen una gran demanda, por lo que eliminarlas requiere de un verdadero compromiso gubernamental, con leyes mas fuerte y un compromiso de deconstrucción cultural, que abra paso a la cero tolerancia de violaciones a infantes.

Kevelyn Ravelo Sarabia

hanadultalk@gmail.com

 

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