Cine/TV Sociedad

 Cine y cultura de violación en Corea del Sur

Luego que una de mis compañeras publicara el artículo titulado La Sexualidad en Corea del Sur: La pornografía, tuve la necesidad de saber cómo se producía este mercado en medio de tantas restricciones, pero sobre todo, ante los señalamientos morales. En un país donde ser divorciado, padre soltero o madre soltera e incluso huérfano, genera conflicto, me preguntaba cómo eran las producciones donde las personas se sentirían extremadamente juzgadas por trabajar haciendo uso de su cuerpo; y al final de todo descubrí que las películas para adultos que producen en Corea del Sur se venden como +18 pero no pornográficas, y no obstante, para mí sí son porno, ya que aunque sus escenas no contienen relaciones sexuales reales (o no las que alcancé a ver), sí son bastante explicitas. Sin embargo, a mí lo que más me llamó la atención y de eso les quiero hablar hoy, es cómo muchas de esas películas con contenido sexual incluyen al menos una violación.

La primera película que vi se trataba de una mujer cuyo proxeneta la golpeaba cada vez que no conseguía los suficientes clientes durante una noche. Ella era asechada por el protagonista de la historia, quien una noche decide contratarla y en lugar de tener relaciones sexuales, la secuestra en una casona a mitad del bosque. En medio de su ataque psicótico el hombre decide no tocarla porque de hacerlo perdería su amor, así que la ata a una cama, la alimenta, baña, acaricia y se permite alimentar el libido con su cuerpo, pero cuando siente que es demasiado, recurre a otras mujeres para satisfacerse e imaginar que se trata de ella. Para no extenderme mucho en esta historia, una tarde el secuestrador debe salir y deja a la mujer atada a la cama, y por alguna razón que no recuerdo, otro hombre ingresa a la vivienda y se encuentra a la mujer en una situación precaria. Aquí lo más lógico es que quiera ayudarla, desatarla y preguntarle qué le ocurrió, pero a este hombre lo único que se le pasa por la cabeza es violarla.

También vi otra de una mujer que le llevaba cerca de 15 años al protagonista el cual es inexperto sexualmente. A ella no le gustan los compromisos y le gusta tener relaciones de una noche; pero cuando lo conoce a él, encuentra al primer hombre que no le enseñará, sino que aprenderá de ella y de cierta forma se encapricha con él. No obstante, ella sigue con su vida siendo libre y esto hiere el ego del protagonista, haciendo que en una ocasión la someta a la fuerza para darle “su merecido”.

Luego vi otra de un hombre extremadamente morboso que solía arreglárselas para tocar y restregar sus partes sobre las chicas en un gimnasio e incluso termina por sobrepasarse al meter la mano debajo de la falda de una chica que está dormida. Y como última referencia, hay otra película en la que un hombre tiene sexo casual con una mujer, y no se vuelven a ver. Así que desde ese día lluvioso, él se dedica a tener relaciones sexuales con otras mujeres que le hagan recordar lo que sintió con la otra mujer y en el proceso es violento con las chicas e incluso recurre a la violación en los días de lluvia.

Sé que pueden pensar que es absurdo que me queje de esto porque se trata de películas para adultos. Pero les quiero aclarar que las películas para adultos no son siempre pornográficas, y el mercado coreano parece ser bastante extenso, además que la producción de estas películas antes señaladas no son de pornografía, tienen muy buenas actuaciones y siempre hay una historia. Los coreanos tienen películas comerciales con relaciones sexuales explicitas que no se basan en el morbo, y espero que se entienda mi punto, porque aquí el problema no es sí la relación sexual es explicita o no, sino la historia y su escenario, y que casualmente en las películas que pude ver había por lo menos una escena de violación.

Cada vez que terminaba de ver una pensaba: Vaya, creo que todas tiene un factor común muy desagradable. De entrada no venden nada del cuerpo masculino salvo su abdomen plano, en algunas ocasiones el trasero y siempre cubiertos por algo de las caderas para abajo, pero las mujeres son desnudadas por completo e incluso se expone su vulva la cual solo es “censurada” por el vello púbico; en sus escenas sexuales los hombres siempre lamen los senos de las mujeres y se detienen allí por minutos (bastante largos e innecesarios), ¿y ellas?, les tocan la espalda. Y sí, estamos hablando de películas para adultos donde no se tienen que tomar solo de la mano, es solo que al ver las escenas te queda claro que lo que les interesa en realidad es vender el cuerpo femenino, no la relación sexual y el hecho que siempre hagan acopio en las violaciones, nos remite al fetiche del cine por alimentar el morbo de las personas.

La revista MUTACIONES compartió un artículo escrito por Sherezade Atiénzar en el que se analizaba el cine y la cultura de la violación, aquí se expone que existe una doble moral entre la intención crítica y la intención lucrativa.

¿Hasta qué punto explotar este contenido no termina siendo promocional si se recurre a trucos de marketing que refuerzan la curiosidad del espectador?

Atiénzar  cree que las escenas de violaciones suponen un problema cuando se realizan con el único fin de generar morbo. El morbo implica que lo prohibido, lo malévolo o lo repugnante genere cierta atracción y por eso cuestionamos la moral de algunos directores al filmar este tipo de contenido. Ya que a veces, parecen reiterarse y regocijarse en la duración y el contenido sexual notorio propio de estas escenas. Dejando aparte el lado el esteticismo, la puesta de escena y la ejecución llevada a cabo en los films, ¿es necesaria la narración fílmica al máximo detalle?, ¿son necesarias las escenas explícitas?, ¿hace falta que estén rodadas en tiempo real?,  y lo peor, ¿están justificadas –o le preocupa a alguien- las condiciones en las que las actrices ruedan estas secuencias?

Las violaciones y el abuso sexual hacia mujeres presentan un problema significativo en nuestra sociedad, que este tema se debería abordar con suma delicadeza y cuidado. El cine debería servir para denunciar estos abominables actos y nunca como un fin para lucrarse de ellos haciendo comedia, generando morbo o añadiendo estratagemas que no están previamente descritas en el guión. El problema vuelve a ser la mirada masculina y el papel de la mujer en el cine a lo largo de su historia.

Además, Sherezade anota que hay muchas formas de corromper y arrebatar la vida emocional de una persona y la violación es una de ellas. Al abordar el tema de la violación en el cine de forma genérica aparece la violación masculina y los abusos sexuales cometidos a raíz del bullying. En el film estonio Klass, un chico realiza una felación a otro obligado por un grupo de abusones que lo tienen presionado y sometido. En relación a esta escena, es necesario comentar el episodio de la segunda temporada de 13 reasons why (Netflix), donde el personaje de Tyler es asaltado y violado nada más y nada menos que con un palo por un grupo de tres chicos. Existe entonces un patrón donde la violación masculina está propiciada por un acto de sometimiento y como declaración de fortaleza. También ocurre en American History X, cuando Derek ingresa en la cárcel por asesinato y es asaltado y violado por un grupo de presidiarios.

En conclusión, la violación hacia un hombre se realiza en grupo, mientras que hacia una mujer, no es estrictamente necesario (tal y como se ve reflejado en la vida real). Las violaciones presentan un sencillo binomio, siempre se cometen de hombre a hombre o de hombre a mujer. No es fácil encontrar una representación en el cine de una violación de una mujer hacia un hombrequizás porque la imagen del hombre no está construida como objeto de posesión y porque nos podría parecer irreal, estúpido e incluso irrisorio.

Ahora, en Corea del Sur se han dedicado a perseguir a quienes promuevan la pornografía e incluso si leen el artículo que mencione al inició, sabrán de los procesos legales que se han adelantado debido a esto, no obstante el mercado sigue siendo bastante grande, y lo más preocupante, es que siendo tan restringido y vigilado, se permite, se promueve y se reitera esta cultura de violación en películas bajo concepto de adulto y no pornográficas, que nos permite sacar nuestras propias conclusiones sobre el valor de la mujer en Corea del Sur. Un país donde no consideran la violación si hay falta de violencia, porque la falta de consentimiento no basta para que se puede tipificar el delito, no debería promover este tipo de escenarios, pero claro, si ellos mismos desconocen en sus leyes la violación del cuerpo y la persona, ¿podríamos exigir más?

No estamos pidiendo ahora que Corea del Sur deje de producir el contenido para adultos, sino que sean coherentes con lo que persiguen y profesan. Aunque la doble moral está presente en muchos aspectos de su sociedad, en esta ocasión me limitaré a decir que aunque la realidad no les ha superado la ficción según sus películas, sí que tienen todo un catálogo para principiantes.

Leydi Botía Martínez

Hanadultalk@gmail.com

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