Historia

El homicidio de la poderosa “Reina Min”

Hoy les hablaré sobre una de las mujeres más importante de las Coreas, una emperatriz que su pueblo compara con Juana de Arco, y que demás se le atribuye introducir en Corea nuevas tecnologías occidentales, tales como trenes, teléfonos, tranvías y luces eléctricas. Nunca se comportó como una reina común, ni se le veía seguido en eventos sociales, y justo por ese intelecto y brillo propio, fue brutalmente asesinada.

La emperatriz Myeongseong, antes conocida como Reina Min, nació el 19 de octubre de 1851 en una familia noble de Corea, la familia Min, la cual obtuvo grandes posiciones así como dos consortes de reyes, la reina Wongyeong, esposa de Taejong de Joseon, y la reina Inhyeon, esposa de Sukjong de Joseon.

Su padre murió cuando ella tenía solo 8 años, así que bajo la custodia de su madre, llamó la atención de su tía Yeoheung Budaebuin, esposa del príncipe regente Heungseon y madre del rey Gojong.

Gojong era el futuro emperador, y asumió el poder a sus 12 años apoyado por su padre Heungseon; quien decide casar a su hijo cuando cumplió 14 años, con una noble de la familia Min (de la misma familia que su esposa). Así que Min resulta ser la candidata perfecta, pues la familia Gojong no tendría que preocuparse de que la futura reina tuviera apoyo de su familia para crear conexiones con su poder político que era muy común en la época.

Era marzo de 1866, cuando Gojong y Min se unieron formalmente; y cinco años después, ella dio a luz a su primer hijo, pero falleció unos días después de nacer. Fueron muchas los señalamientos que se hicieron contra Heungseon (padre de Gojong), ya que se le acusaba de matar al niño, como venganza por perder el puesto de regente una vez la reina Min subió al poder.

Pero contrario a las reinas que la habían precedido, Min resultó ser una mujer fuerte y ambiciosa. Durante su reinado, ella no cumplió con las expectativas de reina, porque no asistía a los bailes, no se dedicó a formar relaciones con otras damas nobles, ni tampoco a marcar tendencias; por el contrario la reina Min se dedicó a autoformarse, se dedicaba a estudiar y leer (cosas reservadas a los hombres), logrando brillar en la ciencia, historia, religión, política, etc. Tanto así, que su suegro, empezó a verla como un peligro en cuanto a los asuntos políticos. Sin embargo, cuando ella consigue posicionarse tanto en la política, como en la corte, se da inicio a la guerra sino-japonesa donde posteriormente y con el colonialismo en auge, la reina Min es asesinada.

Aunque la fecha exacta de su muerte no es del todo clara, ya que muchos historiadores sostienen que fue el 8 de octubre de 1895, hay otros que creen que fue el 20 de Agosto de 1895. Pero coinciden en que diez asesinos junto con el general de la armada imperial japonesa, y bajo sus órdenes, entraron en el palacio imperial de Gyeongbokgung y fueron hasta el pabellón Okho-ru, es decir, los aposentos de la reina, y tras matar a tres de sus damas de compañía, la violaron y posteriormente apuñalaron hasta la muerte. Luego llevaron su cuerpo al bosque y lo quemaron.

Los japoneses veían a la reina Min como un obstáculo. Intentaron en varias ocasiones neutralizarla y apartarla del gobierno coreano, pero siempre fallaban, sobre todo porque el emperador Gojon no lo permitía. Fue hasta que Miura Goro (general de la armada imperial japonesa) fue nombrado en el cargo y contrató al ejército de 10 hombres para cometer el crimen. Este se pudo llevar a cabo por la ayuda del Hullyeondae, que era el regimiento del ejército coreano entrenado por el ejército japonés, los cuales abrieron las puertas del palacio.

El emperador Gojong, concedió póstumamente a su esposa el título de Myeongseong (brillo o estrella brillante) y la enterró en Jongmyo, el templo nacional de Corea. De todas las mujeres que se encuentran allí, Myeongseong es la única con rango de emperatriz; las demás mujeres solo tienen el rango de reinas consortes.

La conmoción por su muerte fue tan grande que ocasionó protestas de la sociedad, muchos embajadores extranjeros, y el repudió Internacional, tanto, que el gobierno japonés sometió a juicio al general Miura Goro y al resto del grupo de homicidas, pero claramente fueron absueltos por falta de pruebas.

En el 2005, descendientes de los asesinos visitaron el templo y pidieron perdón en nombre de sus antepasados y en el 2014, Corea del Norte exigió disculpas por parte de Japón. Porque para los coreanos, la emperatriz fue, es y será una heroína. Actualmente, ella sigue siendo un ícono, es la protagonista de muchas producciones televisivas y musicales, porque pese a todo lo ocurrido, su legado sigue vigente.

Leydi Botía

hanadultallk@gmail.com

 

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