Semana de Asia

Las niñas diosas de Nepal

En Nepal, Sur del continente Asiático, se tiene una particular y deslumbrante creencia. En este país, donde más del 80% de la población es hindú, hace 700 años se viene cumpliendo una tradición sin falta: la veneración a la “Diosa Kumari”.

La palabra “Kumari” viene del sánscrito “inocente, virgen y puro”. En el idioma nepalí, “Kumari” ha adoptado el significado de “niña virgen”. Por lo tanto, este es el nombre que se le otorga a las niñas vírgenes que se convierten en diosas por un periodo de tres años en Nepal. Si, así cómo lo estás leyendo. Aunque suene increíble, es una realidad que se vive en la comunidad nepalesa de Newari, donde   se tiene la creencia que una niña de la casta Shakia, es poseída por la diosa hindú, Taleju. De esta manera, cada tres años se empieza una búsqueda entre las niñas de esta comunidad por parte de sacerdotes Budistas, sacerdotes de la religión hinduista y astrólogos. Estos hombres basan su elección en 32 lachhins (atributos físicos y psicológicos) particulares que la niña debe cumplir como: tener “las piernas de un ciervo”, “voz clara cómo un pato”, cabello oscuro, ojos oscuros, dentadura perfecta, historial médico perfecto, el mismo signo del zodiaco del presidente del país, una carta natal que sea considerada como perfecta, entre otros.

La niña que más se acerque a cumplir los 32 lachhins, es seleccionada y debe pasar por una ceremonia de iniciación bastante macabra, donde debe demostrar su valentía y fortaleza. Después de la estricta selección, esta pequeña niña es obligada a presenciar rituales sangrientos donde muchas personas sacrifican cabras, búfalos y decenas de animales, para bailar encima de ellos como modo de celebración. La Kumari no puede mostrar ni una pizca de miedo, temor o llanto, ya que de ser así, no podrá convertirse en la próxima diosa. Si logra pasar estas pruebas y se convierte definitivamente en una diosa, no podrá tener una vida como la que suelen tener las niñas de esa edad. Esto se debe a que desde el momento que la Kumari es seleccionada como diosa, debe vivir completamente aislada en un palacio bajo el cuidado de sus padres. La diosa no tiene permitido ir a la escuela, no puede tener amigos, no puede ser regañada por sus padres y mucho menos puede ser llamada por su nombre de nacimiento.

Además, a las Kumaris se les atribuye poderes premonitorios, predicción del futuro y el poder de la sanación. Por esa razón, tienen la obligación de salir al balcón del palacio donde viven aisladas, para bendecir a los Nepalíes que van en busca de su ayuda. De la misma forma, se espera que permanezcan quietas durante largas horas mientras dan su bendición a miles de visitantes durante los festivales, mientras visten telas de color rojo, maquillaje cargado y una gran corona de flores. Asimismo, cuentan con su propia seguridad, ya que no es permitido acercarse demasiado ni tomarles fotografías (es necesario un permiso especial del gobierno o pagar una gran cantidad de dinero para esto).

 Crédito: lavanguardia

El periodo de las diosas Kumaris termina cuando llega su menarquia, es decir, su primera menstruación. Se cree que en ese momento la diosa Taleju se escapa de su cuerpo por medio de “la herida sangrante” y comienza la búsqueda de una nueva niña para poseer su cuerpo. Por otra parte, hay que resaltar que aunque el periodo de divinidad de las niñas Kumaris es relativamente corto, las consecuencias de vivir aisladas y apartadas del mundo, las marca de por vida. Para ellas, es bastante duro cuando dejan de ser diosas y comienzan a tener la vida de una adolescente normal, ya que deben ir a la escuela para aprender todo lo que no tenían permitido en esos años, tiene que aprender a socializar y acostumbrarse al brusco cambio de deidad a mortal. Debido a esto, muchos activistas y organizaciones defensoras de derechos humanos han denunciado esta situación al ser considerada como un atentado a la libertad y al derecho de la educación de las niñas.

Aunque la corte suprema de Nepal ha realizado distintas investigaciones enfocadas en la calidad de vida que tienen las diosas Kumaris, hasta la fecha no se ha realizado ningún cambio en esta tradición. Lamentablemente, es una cuestión de cultura y religión que se ha perpetrado durante los años en el pueblo Nepalí. La población es reacia a la idea de dejar de creer y recibir las bendiciones para sus vidas por parte de esta diosa encarnada en la piel de una niña.

Documental recomendado:

Mila Infante

hanadultalk@gmail.com

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