Opinión

¡Ya no soy tan peque! Así ha cambiado mi consumo de Hallyu a través de los años

Por: Yola.O

Aún recuerdo la primera vez que conocí el k-pop. Navegaba en internet y me encontré con Ring ding dong de SHINee. Hasta ahora, no sé por qué me gustó tanto, cuando lo primero que vi fue lo extravagante que eran sus vestuarios, ¡ah! Ya sé, fue por Choi Minho y el pegajoso coro de la canción.

Tenía 21 años de edad, y aunque la edad promedio de una seguidora del k-pop por ese tiempo también era un poco más baja, yo no era tan aventurera, ni iba tanto a fiestas como para no ser atraída por el magnético pop coreano. Y lo digo abiertamente porque algunas amigas que por decirlo de alguna manera “tenían más mundo que yo”, les pareció súper cursi y raro cuando les mostré los videos. Mientras tanto yo seguí con mis gustos asiáticos, porque ya era consumidora de anime sin denominarme otaku.

Acababa de finalizar la universidad y al igual que algunos jóvenes colombianos, no tenía empleo, así que fue un alivio en medio de mi crisis existencial que me permitió conocer algunas partes de mí que no conocía. De repente me convertí en la líder de la comunidad Hallyu de Cartagena de Indias, Colombia. Organizaba eventos a los que iban más de 100 personas, sencillos, pero hermosos. Surgieron conflictos, pero también muchas cosas lindas que aún hoy persisten, aunque ya desde hace mucho, no bajo mi liderazgo.

Para esta época ahorré dinero, no sé cómo ni de dónde, para comprar los álbumes de MBLAQ, Kim Hyung Joong y 2PM. Incluso creé una tienda virtual de ropa asiática que luego pasó a ser de maquillaje coreano. ¡Ahh! Las bellas épocas del dólar a 1600 y 1800 pesos colombianos.

Fue muy enriquecedor, encontré mi vena emprendedora, hoy tengo mi propia empresa de producción audiovisual. Y además pude subsistir gracias a esos emprendimientos cuando no tenía un empleo relacionado con mi profesión. Todas las mañanas me despertaba y consultaba las novedades y promociones de mis proveedores, publicaba fotografías y traducía las propiedades de los productos que vendía. El momento en el que llegaba la cajita desde Corea del Sur eran los minutos más felices de mi vida. Escribir esto me anima a volver a intentarlo, ¡uff! Con un dólar a 4.000COP.

Durante esta época también participé de concursos, canté, bailé, aprendí coreografías junto a unas amigas, incluso grabamos covers para participar de concursos internacionales. Casi todas las semanas íbamos a casa de una amiga a ensayar. Una vez le dimos al clavo ganando un cupo para viajar a Argentina y participar del Concurso K-pop Latinoamérica, siendo las primeras representantes del país en llegar allí. ¡Todo pago a un país nuevo! ¡Wow!

Luego llegó el momento de retomar los sueños profesionales y poco a poco me fui alejando del mundo hallyu en comunidad. Abandoné el liderazgo de Hallyu Cartagena paulatinamente, me dediqué solo a cuidar la página de fans de MBLAQ, traduciendo noticias del inglés al español. ¡ESPEREN! Se me olvidó contar algo que hace casi toda amante del k-pop, ¡aprender coreano! Lo hice de la mano de una chica coreana que estaba trabajando en la ciudad como voluntaria. Fue el inicio del amor por este lenguaje que aún mantengo y practico.

Cuando iniciaron los sueños profesionales, decidí ir a Argentina a estudiar una maestría sin saber que ese viaje afianzaría aún más mis lazos con Corea del Sur.

Estando allí una chica del fandom “primadonna” (fans de FTISLAND) me compartió un grupo de Facebook en Buenos Aires donde se publicaba información de eventos, restaurantes y demás sobre la comunidad coreana en la capital argentina. Allí publiqué un mensaje porque necesitaba una actriz (gratis) para un ejercicio de la universidad, así conocí a una joven coreana que terminó invitándome a su iglesia, la cual resultó ser una iglesia cristiana coreana. De esto puedes leer en un artículo que escribí hace unos años haciendo click aquí.

Por ese tiempo estaba buscando los caminos de Dios, como decimos coloquialmente, y la verdad que en ese lugar mi fe aumentó muchísimo. Por ese tiempo, ya no consumía tanto k-pop, sólo me dedicaba a ver lo nuevo que sacaba MBLAQ, 2PM y BIGBANG, no veía programas de variedades, ni estaba muy pendiente a las noticias. Seguía mando los productos de skincare coreano, por supuesto y creo que esto continuará toda la vida. De hecho, el sentimiento de fan se fue esfumando como algo natural por respeto a la cultura que realmente estaba conociendo y de primera mano. Aunque nada es perfecto, admiré mucho el respeto que manejan las personas coreanas, su solidaridad, su generosidad, simpatía y sentido de la responsabilidad, o al menos eso pude yo aprender y percibir de las personas que me rodearon. De esta experiencia me quedaron unas amigas que espero mantener toda la vida y ver de forma regular.

Hasta este punto, encontrarme con la cultura coreana trajo muchos beneficios para mí. Cualquiera creería que me casé con un coreano, pero no. Regresé a Colombia después de dos años, extrañando mucho mi vida en Argentina, pero también era hora de estar con la familia. Aún hoy cada tanto sueño que estoy en Buenos Aires y que voy para el servicio de jóvenes de los sábados o que voy a pasar a caminar un rato en el barrio chino, que voy a llamar a mis amigas COCOA (Colombia, Corea, Argentina) o que me voy a encontrar con la “primadonna” peruana más hermosa que existe jajaja ¡Increíble! De hecho lo soñé esta madrugada antes de escribir este artículo.

En Colombia encontré un empleo, y luego otro y luego otro, en uno de estos conocí a quien hoy es mi esposo y que por cierto está contagiado hasta el cuello de hallyu. Se enamoró de los vídeos de BTS, la creatividad, calidad, movimientos de cámara, arte, etc., y luego de los k-dramas, aquí si ya no hubo vuelta atrás. Ama la comida coreana igual que yo y pues obviamente queremos ir a Corea del Sur ¡pronto!

En este momento de mi vida, prácticamente no consumo k-pop, todo ha cambiado tanto que ya no conozco a los nuevos grupos, mi última actualización fue: BlackPink, BTS e ITZY, y bueno MBLAQ se desintegró hace muchos años. Pero sigo con los dramas que cada día me sorprenden y me enseñan muchísimo del mundo audiovisual, las películas me cuestan un poco más porque los temas suelen ser oscuros y perturbadores, pero siempre hay las que puedo ver sin estar alerta, no consumo nada que altere de forma negativa mi estado de ánimo, quizás a muchos no les pasa, pero a mí sí…o quizás no te has dado cuenta.

En este momento mi sueño de conocer Corea del Sur sigue, ahora sueño con ir con mi familia no sólo a disfrutar de lo que me puede dar ese país sino también a dar de lo que tengo, evangelizando o participando como voluntaria en algunas organizaciones, por si se lo preguntan, sí, son cosas que ya hago en mi país y quiero hacer lo mismo donde quiera que vaya. Alguna vez soñé con trabajar siquiera un día en una producción audiovisual coreana, pero ¡uff! Necesito ponerme al día con el idioma.

Espero que mi experiencia te anime, que te haya inspirado o simplemente entretenido. ¡Esperamos pronto traerte una nueva historia desde la propia Corea del Sur!

hanadultalk@gmail.com

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