Historia

Isla Hashima: Un lugar sin escapatoria

Por: Alma Alcántara López

La historia de la humanidad tiene un sinfín de matices y perspectivas que ni con todo el tiempo de la eternidad daría cabida para conocer, sin embargo, intentaremos explorar desde distintos ángulos la Isla Hashima, un lugar con un pasado sorprendente y oscuro a la vez.

Hashima es una isla de 500 m de largo por 150 m en su anchura máxima, y se puede llegar a ella a través de un viaje en barco de alrededor 40 minutos, ya que está ubicada a unos 18 kilómetros al suroeste del puerto de Nagasaki, en la prefectura de Nagasaki, Japón. 

Fue descubierta en 1810, pero la historia que nos interesa comienza hasta 1887 con el descubrimiento de una veta de carbón en el subsuelo marino. Para 1890 la empresa Mitsubishi decidió comprar la isla y construir una mina. Con el propósito de protegerla de las condiciones climáticas y tifones que frecuentemente azotaban la zona, se decidió construir una muralla alrededor, gracias a esta se ganó el sobrenombre de “Gunkanjima” o Isla del acorazado, ya que su apariencia recuerda a un buque de guerra.

Foto: National Congress of Industrial Heritage

En sus inicios no más de 100 personas habitaban la isla, pero, gracias a la fuerte demanda de carbón, para 1916 la mina ya producía más de 150 mil toneladas y en solo 30 años pasó de estar deshabitada a tener una población de 3000 personas. Gracias a que la población comenzó a crecer rápidamente, Mitsubishi se vio en la necesidad de crear viviendas para sus habitantes y, como no podían expandirse a los lados, creció a lo alto: la compañía construyó uno de los primeros edificios de hormigón armado (evitando los tradicionales de madera) y en 1917 se construyó el edificio Nikkyu, un complejo departamental de nueve pisos en forma de E y el más grande de Japón en aquel entonces. La isla se convirtió en un símbolo de modernidad e industrialización.

Llegó a alcanzar una de las mayores densidades de población registradas en el mundo cuando en 1959 se contabilizaron 83 mil 500 personas por kilómetro cuadrado. La Isla del acorazado contaba con todas las instalaciones y servicios necesarios para la comunidad: cafés, restaurantes, clubes, casinos, hasta 25 tiendas diferentes, una escuela, una guardería, un hotel, un hospital, pista de tenis, comisaría, una oficina de correos, cine, templos y hasta un burdel.

Imagen en blanco y negro de una ciudad

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Foto: National Congress of Industrial Heritage

Hashima se transformó en una verdadera ciudadela industrial y en 1960 hasta 6000 personas llegaron a vivir en la isla, pero fue justamente en esta década que el carbón dejó de ser rentable debido al auge del petróleo. Las minas en todo el país empezaron a cerrar, y el 15 de enero de 1974 la empresa anunció el cierre de la mina. Finalmente, casi tres meses después, el 20 de abril, se fue el último residente de Hashima.

Mitsubishi donó la isla a Nagasaki en el 2002, en 2009 la abrieron al turismo y en 2015 Japón propuso que la isla fuera designada como patrimonio de la humanidad por la UNESCO como representación de la era Meiji (época que supuso un proceso de modernización e industrialización clave para Japón) pero Corea del Sur se opuso.

Pero ¿qué tiene que ver Corea del Sur en todo esto? Para entenderlo tenemos que regresar unos años, específicamente a la segunda guerra mundial. En aquellos días se necesitaba urgentemente mano de obra para la mina, pues todos los hombres jóvenes y fuertes japoneses estaban al frente en la batalla, y no había los suficientes trabajadores. El carbón era clave para la guerra, por lo que se decidió llevar a prisioneros de guerra, coreanos y chinos a la isla que, dadas las precarias condiciones de trabajo, se terminó convirtiendo en un campo de trabajos forzados. Recordemos que en esos tiempos Corea seguía siendo una colonia japonesa. 

Presos de Hashima en la Segunda Guerra Mundial

De 1940 a 1945 fueron llevadas de 500 a 800 personas en contra de su voluntad y fueron obligadas a trabajar jornadas de hasta 12 horas sin descanso en la mina, a mil metros de profundidad. Según datos murieron 122 personas, pero sobrevivientes mencionan que cada mes morían 4 o 5 trabajadores en accidentes. Además, en una entrevista, un ex trabajador coreano mencionó que 40 o 50 de sus compañeros murieron ahogados al tratar de nadar desde la isla a Japón o en suicidios. Ellos la conocían como la “Isla del infierno” o la “Isla prisión”: un lugar sin escapatoria. 

Corea argumentaba que hacer este tipo de lugares patrimonio de la humanidad hiere la dignidad de las víctimas. En la reunión oficial de la UNESCO, en 2015, la embajadora japonesa Kuni Sato reconoció por primera vez de forma internacional que hubo muchos coreanos que fueron llevados en contra de su voluntad y obligados a trabajar en duras condiciones: 

“There were a large number of Koreans and others who were brought against their will and forced to work under harsh conditions in the 1940s at some of the sites”

Pero el ministro de asuntos exteriores japonés Fumio Kishida la retractó inmediatamente argumentando: “La expresión ‘obligados a trabajar’ no significa ‘trabajos forzados’”

La UNESCO, con la condición de que el gobierno japonés tomara medidas para que se diera a conocer la historia completa del lugar, terminó reconociéndolo como patrimonio de la humanidad.

La controversia siguió cuando Japón, en su intento de llenar las exigencias requeridas por la UNESCO, puso carteles en las instalaciones de la mina que no trataban para nada sobre los trabajos forzados. Lo que se dedicaron a hacer fueron entrevistas a japoneses que habían trabajado ahí que negaban que Hashima fuera la “Isla del infierno” tal y como decían los coreanos. 

Aquí es sencillo caer en impulsos y referirnos a estos ex trabajadores japoneses como mentirosos o crueles por ignorar el dolor de los coreanos, sin embargo, debemos permanecer críticos y darnos cuenta de que no mienten: Hashima fue una tierra de oportunidades, sin embargo, estamos viendo dos grupos de personas que vivieron realidades distintas, y negar la explotación hacia los trabajadores llevados en contra de su voluntad es contar una verdad incompleta.  

En 2017 se estrenó la película «The Battleship Island» distribuida por la empresa CJ Entertainment. La historia nos cuenta el intento de escape de aproximadamente 400 coreanos que fueron forzados a trabajar en la isla. El trabajo cinematográfico se centra en tratar de visibilizar las condiciones de trabajo y la desesperación de las víctimas al tratar de huir del infierno. 

The Battleship Island: Director's Cut (2017) Película - PLAY Cine

El 15 de junio de 2020 se abrió un centro de información sobre el patrimonio industrial de Japón donde exponen, entre otras cosas, el milagro económico que representó Hashima. Este centro debía contar un poco acerca de la historia de explotación vivida en la mina, sin embargo, en la exposición no se menciona nada acerca de las víctimas y según testimonios todos los guías insisten en que no existieron trabajos forzados y que todos los que laboraban ahí se encontraban en óptimas condiciones. 

La historia no es blanco o negro, si bien la isla es un testimonio de la orgullosa e impresionante revolución industrial japonesa, no debemos permanecer ciegos ante las atrocidades que se llevaron a cabo. Reconozcamos las distintas realidades del mismo suceso, aprendamos de ellas y sobre todo hagamos hasta lo imposible para no repetirlas jamás. Que todo el sufrimiento vivido en las minas de la isla Hashima sirva como recordatorio de lo abominable que pueden llegar a ser las condiciones de la guerra.

Referencias bibliográficas.

Korea.net [ Koreanet]. (2020, 29 julio). Waiting for the courage to tell the truth 진실을 마주 대하는 용기 [Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=liWjNiwUhtI&ab_channel=Koreanet

Arirang News. (2017, 4 julio). The dark history of conscription and forced labor behind Japan’s Hashima Island, [Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=cCH6VdyuxGU

Park, H. (2020, 19 junio). Hidden truth behind Battleship Island. Korea.net. https://www.korea.net/NewsFocus/Society/view?articleId=186645

Yoon, S. (2021, 13 julio). UNESCO «strongly regrets» distorted history at Tokyo info center. Korea.net. https://www.korea.net/NewsFocus/Culture/view?articleId=200899

Lee, H. (2017, 20 julio). «The Battleship Island,» a tale of people and war. Korea.net. https://www.korea.net/NewsFocus/Culture/view?articleId=147272

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