Thriller

Dogani: La escuela llena de abusos que cambió las leyes en Corea

Por: Leydi Botía Martínez

Hace poco me interesé en conocer películas coreanas basadas en hechos reales, y en medio de mi investigación me encontré con una que fue un éxito en taquilla. La película es “Dogani”, estrenada en el año 2011, y que cuenta la historia de una serie de abusos de los que fueron víctimas niñas, niños y adolescentes con dificultad auditiva, en la escuela de Gwangju Inhwa durante los años 2000 a 2005.

Esta película, que además está inspirada en el libro escrito por Kong Jee Yeong en el año 2009, narra una historia desgarradora, víctima de la ignorancia, los prejuicios y el olvido. 

Una escuela que profesaba ser la solución y garantía para estudiantes que no podían educarse en escuelas convencionales, resultó ser el peor infierno, ya que no solo se trataba de los docentes abusando física y sexualmente de sus estudiantes, sino que la máxima autoridad administrativa de la misma escuela, era cómplice y perpetrador. 

Gwangju Inhwa, para ese entonces, contaba con 72 estudiantes, y aunque solo a juicio se presentaron 9 víctimas, se estima que muchos casos quedaron en la impunidad porque las familias temían las repercusiones del caso, o querían evitar incrementar el trauma de sus hijos. En total, seis docentes incluido el hijo del fundador de la escuela, fueron procesados; pero lo que en un principio parecía un caso con la justicia como resultado, resultó ser todo lo contrario.

El caso se expuso en el 2005 cuando un maestro recién nombrado en la escuela, reveló que el director había abusado a una niña en su oficina mientras que un oficial administrativo manoseaba constantemente a una estudiante de 22 años. También, dijo que otro trabajador agredió sexualmente a niños de 7 y 9 años y besó a una niña de 9 años. 

Una vez iniciada la investigación, fueron arrestados 6 presuntos culpables, cuatro de los cuales fueron liberados inmediatamente por vencimiento de términos. Posteriormente, el tribunal local condenó al director, hijo del fundador de la escuela, a cinco años de prisión, y otros cuatro recibieron penas relativamente graves. Pero la corte de apelaciones redujo la primera decisión, otorgando libertad condicional y una multa de 3 millones de won para el director y penas más ligeras para el resto. 

Según The Korea Herald, Lee Han Ju, entonces juez del Tribunal Superior de Gwangju, dijo que: “el caso fue resuelto entre los padres de las víctimas y la dirección de la escuela durante los juicios y que los demandantes abandonaron el caso”. En ese entonces, las agresiones sexuales estaban sujetas a querella, lo que significa que una vez que se llega a un acuerdo, no se busca ninguna sanción adicional; pero luego de esto, se revisó la ley para exigir que todos los delincuentes sexuales sean procesados, ​​incluso si la víctima no presentó cargos, además se aprobó la Ley Dogani, en la que se elimina la prescripción (que se venzan los términos) de los delitos sexuales contra menores de 13 años y también los que se cometen en contra de mujeres con discapacidad. 

La escuela sobrevivió al escándalo y las víctimas que participaron del juicio fueron trasladadas a una fundación. Con esto Gwangju Inhwa se mantuvo con 22 estudiantes y lo más paradójico, es que recibe 1.800 millones de won en subsidios estatales cada año porque las autoridades educativas locales no pudieron encontrar una instalación de reemplazo.

Tristemente este caso fue olvidado hasta el 2011, cuando se estrenó la película Dogani, causando un gran revuelo en la sociedad coreana que exigía justicia. Luego, la Agencia Nacional de Policía envió investigadores especiales a la escuela para verificar una amplia gama de problemas, incluida la violación de los derechos humanos y un posible fraude financiero. El Ministerio de Salud y Bienestar anunció que tomaría medidas contundentes contra 119 centros de bienestar no registrados o de gestión privada para personas con discapacidad en todo el país. 

Ahora, luego del lanzamiento del libro y de la película, fueron varios los maestros que se declararon culpables de cargos de abuso sexual. Entre estos culpables se encontraba el ex administrador de 63 años, quien en julio de 2012 fue sentenciado por el Tribunal del Distrito de Gwangju a 12 años de prisión por agredir sexualmente a un estudiante de 18 años en abril de 2005.

Incluso hoy en día, Corea del Sur sigue batallando por el fortalecimiento de sus leyes con relación a delitos sexuales, no solo de menos de edad, sino de mujeres en general, ya que incluso la forma en la que su código penal redacta el tipo penal de violación, es bastante cuestionable. Tristemente, a día de hoy muchas víctimas de Gwangju Inhwa no recibieron justicia directamente, pero debido a su sufrimiento sembraron un legado y dieron vida a una ley que protege a los menores de 13 años y a mujeres con discapacidad.  

hanadultalk@gmail.com

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